lunes, 8 de octubre de 2018

La Importancia de la comunicación funcional en la dinámica familiar







Nombre de la alumna: Elsa García Peña
Matricula:
91029
Grupo:
LP12

Materia:
Psicología Familiar
Docente: Mtra. Nancy Pérez Cruz

Actividad de Aprendizaje 2
La importancia de la comunicación funcional en la dinámica familiar

Tehuacán, Puebla, 8 octubre de 2018




En este espacio, abordare el tema de la importancia de la comunicación funcional dentro de la dinámica familiar. Como sabemos, la familia como grupo social, cumple un papel muy importante en el desarrollo de las personas, especialmente durante la niñez, pues es el espacio donde el niño o la niña, se siente seguro y aprende al autocuidado, a expresar sus sueños, deseos, esperanzas, aprende y desarrolla valores en su vida, a partir de la comunicación y cercanía afectiva con sus padres, hermanos, parientes, desarrolla habilidades como la empatía y la solidaridad, la compasión con sus semejantes. Y para que todo esto se de, un elemento muy importante, es la comunicación que permite a los integrantes de un grupo familiar, expresarse, proponer, establecer vínculos emocionales sanos.
Partamos entonces de definir que es la comunicación. “Es un proceso de intercambio de información verbal y no verbal, con el objetivo de satisfacer necesidades de los interactuantes o de uno de ellos, de establecer contacto con otro y de influir en la conducta de los demás” (Antolinez, C. 1991). Como podemos ver, la comunicación no es solo verbal, es gestual, interviene todo el cuerpo en ella, actitudes, que dentro de la familia es vital. En este proceso de comunicación, la participación de los padres, es se suma importancia, y el estilo que apliquen será definitivo. Esto influirá en contar con una comunicación funcional o no.

Hablemos entonces de la comunicación funcional, ésta es directa, clara, cercana, horizontal, donde el emisor solicita y el receptor otorga, y viceversa. Antiguamente la comunicación de la familia tradicional, era mas bien vertical de arriba hacia abajo, donde el emisor era la persona de poder dentro de la familia, y difícilmente había un intercambio de solicitudes y respuestas, mas bien, quien estaba debajo de la línea de poder; la esposa, los y las hijas, eran quienes debían responder, muchas de las veces sin chistar, sin pedir explicaciones. Para que la comunicación sea verdaderamente funcional, tiene que lograr que, en el núcleo familiar, se promueva la horizontalidad en el intercambio de ideas, propuestas, donde cada persona participante del grupo social familia, conoce su rol, y delimita desde ahí sus deberes y obligaciones, aportando a este intercambio comunicacional, que les permite respetarse, escucharse, tomarse en cuenta, y donde cada uno, realiza las tareas y funciones que le competen. Esto, iniciando por la pareja, quien logra un grado de dialogo, acuerdo en un marco de respeto, madurez emocional, que luego compartirá con los hijos, hijas, parientes.  “Los cónyuges maduros van a tener una buena comunicación, se respetarán, respetarán sus sentimientos y opiniones y se llevarán adecuadamente. Este tipo de pareja podrá hacerse partícipes en sus experiencias y podrán discutir sus problemáticas de una manera funcional” (Bezanilla y Miranda, 2014

Esto es realmente sano para la familia como grupo social. Este tipo de comunicación, representa un desafío para los adultos, los padres de familia, pues permitir que los hijos opinen, aporten, debatan y se lleguen a decisiones consensuadas, implica que los miembros de la familia reconozcan sus roles y funciones dentro de grupo, sus límites, así como vivenciar valores fuertes de respeto, solidaridad, honestidad, congruencia de vida, una autoestima alta, que les permita avanzar como familia.


Al contrario, cuando se una comunicación disfuncional, las relaciones familiares suelen estar rotas. En algunas familias se sigue aplicando el modelo tradicional de la familia, donde quienes detentan el poder, la jefatura de la misma, son quienes más que comunicar, ordenan; “En la época contemporánea, la mayor parte de los padres pertenecen a una generación en la que el discurso en su comunicación tiene un estilo informativo, vertical o de una vía. El rol del receptor está acostumbrado a ser pasivo, y el rol del emisor es el encargado de transmitir la información” (Crespo, 2011). En estos casos, la comunicación no fluye, no ayuda a fortalecer los lazos familiares de cercanía, de confianza, y mucho menos al de la toma de decisiones colectivas, ya que en estos casos es quien lleva la jefatura de la familia la toma de decisiones de manera unilateral. Este tipo de comunicación, no permite que los miembros de la familia se sientan empoderados de las metas, búsquedas, problemáticas, alegrías, las funciones y tareas del grupo familiar, esto lo podemos ver en familias, que los hijos reciben todo de los padres; estudian una profesión, logran un empleo bien remunerado, y en cuanto lo tienen, se van de la casa paterna, sin retribuir a los padres quizá ya envejecidos, porque en realidad nunca desarrollaron un sentido de pertenencia profundo al clan. Lo otro es que, frente a un estilo de comunicación vertical, las nuevas generaciones van a estar en conflicto todo el tiempo, pues las generaciones actuales, buscan relaciones horizontales, donde a los padres se les hable de “tu”, sintiéndolos como parte de su mundo y no lejanos. Al respecto Crespo (2011) nos dice: “Sin embargo, sus
hijos son de la generación de las nuevas tecnologías y su estilo de comunicación es horizontal, es decir de vía múltiple, activo e inmediato. Este nuevo estilo de comunicación ha generado un nuevo estilo de aprendizaje, ya que ellos no están acostumbrados a que sus padres inhiban una respuesta, por lo que no tienden a responder positivamente ante aquellas situaciones en las que pide que se comporten de cierta manera y que no tengan poder para opinar al respecto. En otras palabras, tienen dificultad para adaptarse a un tipo de comunicación informativo.” Actualmente el acceso a internet, a las redes sociales, se está convirtiendo en un obstaculizador de la comunicación familiar.
Otro factor que influye en la calidad de la comunicación funcional, es el ámbito económico. Cuando los padres tienen que salir a trabajar jornadas de mas de 8 horas, afecta la comunicación, el acompañamiento cálido, afectuoso, de escucha con los hijos, pues regularmente la madre llega cansada a seguir trabajando, mientras que el padre, si lo hay, llega también cansado, y si vive un modelo de ser padre autoritario, regularmente no se comunicará con sus hijos, pues de acuerdo a las creencias, es la madre la que se hace cargo de los hijos, el papel del padre es solo de proveedor.


Como vemos, la comunicación funcional es super importante para que la dinámica familiar sea adecuada al desarrollo emocional de sus miembros, considerando que esta dinámica familiar, según Torres, Ortega, Garrido y Reyes, (2008) “El concepto de dinámica familiar se refiere al conjunto de relaciones de cooperación, intercambio, poder y conflicto que, tanto entre hombres como mujeres, y entre generaciones, se establecen en el interior de las familias, alrededor de la división del trabajo y de los procesos de toma de decisiones Por lo tanto, una de las misiones de la familia es formar en valores claros de honestidad, solidaridad, empatía, servicio, gratuidad, así como el de brindar las condiciones necesarias para un  aprendizaje sobre los roles y funciones, que sus miembros jugaran en la sociedad. Para esto, la comunicación juega un papel vital, pues es un eje que atraviesa toda esa dinámica familiar, brindando a sus miembros seguridad, contención, afrontar situaciones conflictivas de manera adecuada, lograr metas, objetivos, poner límites, etc. Así como desarrollar habilidades sociales, que les permitirá reproducir ese mismo modelo de comunicación con sus pares y mas tarde con su propio núcleo familiar. Como vemos entonces la familia se convierte en la primera educadora.

Conclusión
Sin duda que la comunicación verbal y gestual, juegan un papel muy importante dentro de la dinámica familiar, más aun, cuando esa comunicación, es realmente adecuada, funcional, que permite a la familia comprender que todos los componentes que la hacen ser un grupo socializador, que prepara a sus miembros para desarrollarse adecuadamente en la sociedad, y que depende mucho de la experiencia primera que tenemos los seres humanos en nuestras familias. Es vital, para lograr una vida sana, libre de patologías y enfermedades incluso crónicas, y sobre todo, mujeres y hombres libres, honestos, congruentes, empáticos, exitosos, respetuosos de los otros, que reproducen modelos familiares donde la comunicación, el afecto, la escucha, la participación en la toma de decisiones, etc. es parte intrínseca. Todo esto se agudiza, cuando tanto el padre como la madre, tienen que salir a trabajar, pues obstaculiza una comunicación cercana, amorosa, que escucha… pues regularmente mamá regresa cansada después de una jornada laborar fuera de casa, y llega a casa a seguir trabajando. Desgraciadamente, nuestros padres aprendieron en el camino, cometiendo errores, que, en algunos, ha sido nefasto, y en otros casos, han logrado brindarnos las herramientas necesarias para reproducir modelos de familia estables, sanos, o al menos conscientes de su papel en la dinámica familiar.


Bibliografía:
Antolínez Cáceres, Bertha Rebeca. 1991. Facultad Enfermería Universidad Nacional, Enfermera Especialista en Salud Mental. Avances en enfermería vol. IX No. 2 julio diciembre 1991  Recuperado de: http://studylib.es/doc/6152007/comunicacion-familiar  octubre 7 de 2018.
La Familia como Unidad Psicosocial Básica. Unidad I. Material compilado IEU. Octubre 2018.
Martín López, E. (2000). Familia y sociedad. Madrid: Ediciones Rialp. SBN 10: 8432132799 ISBN 13: 9788432132797
Bernabé, M. y Mora, M. (2011). La familia como agente socializador. Sociedad, Familia y Educación. Sociología de la Educación. Universitas Miguel Hernández. Pp. 3-8. Compilación IEU Octubre 2018.
Recuperado de: http://www.redalyc.org/pdf/213/21315106002.pdf    O